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18 de septiembre de 2014

Juicio por el caso Mercol, día 3: por contradicciones, tres policías fueron a careo

La tercera jornada del juicio por la muerte de Iván Mercol estuvo signada por las contradicciones entre las declaraciones de distintos policías que trabajaron en el boliche el 19 de marzo de 2006. Por eso, al final de la ronda de testimoniales, hubo un careo entre tres de los uniformados.
La oficial Marisa Bueno fue la primera testigo en ser convocada esta mañana por el juez César Raúl Jiménez, quien juzga a los dos imputados por la muerte de Iván Mercol, ocurrida en marzo de 2006 en el boliche Power.
La mujer policía era la encargada de seguridad de la disco y en aquel momento estaba afectada  a la Dirección de Inteligencia de la fuerza de seguridad provincial. Contó que su tarea era coordinar todo lo que hacía el equipo de custodios, entre los que había otros policías. Dijo que ese fin de semana empezó su trabajo el sábado 18 de marzo a las 23 y que la jornada fue normal hasta que encendieron las luces para que la gente empezara a retirarse. Detalló que estaba juntando los handys de los demás custodios, y recorriendo las pistas superiores, cuando se enteró de un incidente.
Recordó que cuando llegó al pasillo de salida vio a Mercol malherido, con uno de los custodios sosteniéndole la cabeza. Agregó que le pidió que no se durmiera, aunque nunca recibió respuestas por parte del joven. “Vi que respiraba, entonces le decía ‘no te duermas papá'”, declaró. “Fredy le hablaba, tenía los ojitos entreabiertos”, agregó.
La oficial dijo que acompañó el traslado del herido al hospital. Que fue en el coche de la mujer del dueño de la disco. Y que una vez en el centro de salud, le informaron que el paciente se encontraba “complicado, porque había sufrido un preinfarto”. Añadió: “No pensé que estaba tan grave”.
“Llamé entonces al Comando y a la comisaría jurisdiccional. Hablé con los chicos que estaban allí en el hospital y nadie pudo decirme qué había pasado. Al rato llegaron los padres y les tuve que contar lo que sabía”, relató.
Bueno dijo que tuvo que dejar el empleo por las repercusiones que tuvo el caso Mercol. Afirmó que la golpearon mucho las versiones de que había sido arrestada por el hecho, cosa que nunca ocurrió. “Era chica en ese entonces. Traté de hacer lo mejor que creía en esas circunstancias, no soy médica. De repente, toda la cuestión periodística llegó mucho a mi familia, que se enteraba de la cosa de manera distorsionaba. La gente no tiene idea lo que es trabajar a la noche y con adolescentes”, explicó al borde del llanto.
Por esa pelea que derivó en la muerte del jo
ven, que tenía 22 años, están imputados Sebastián Ruiz y Diego Cantallops.
Apenas terminó de hilar su relato, el abogado de Ruiz, Hugo Zapana, le marcó las supuestas contradicciones en las que habría incurrido. Le recordó que hay testigos que dijeron que ella fue quien separó a los participantes de la pelea.
El juez Jiménez le pidió a Bueno que permaneciera en el edificio del Palacio de Justicia, ante la posibilidad de que volvieran a necesitar de su presencia. Fue el inicio de una jornada con muchos matices interesantes.
Después de la joven, declaró otra mujer policía, la oficial Sonia Zuk, quien se encontraba de guardia en la comisaría Segunda cuando sucedió el episodio. Ella contó que a bordo del móvil 2819 fue hasta Power, luego de que avisaran en la seccional por teléfono que en la disco se había producido un hecho con un lesionado. Declaró que ya quedaba poca gente, pero de todos modos la dejaron entrar. “Pregunté qué había pasado y me contaron del desorden. Me llevaron además al lugar del hecho, un pasillo ubicado cerca de donde venden las entradas. Había restos de sangre. Yo llamé a Criminalística y luego me fui al hospital, a constatar el estado del herido. Allí me dicen que tenía riesgo de vida”, precisó.
La declaración de Zuk dio pie a una batería de preguntas de los defensores de los imputados. Y esto por una razón esencial: en el expediente consta la declaración de otro oficial, compañero suyo entonces, que dijo haber ido al boliche, a la misma hora, y que estaba cerrado. Ese uniformado no menciona ni las manchas de sangre ni la presencia de gente. Lo llamativo es que ese efectivo también dice haber hecho lo que hizo en el mismo móvil: el 2819.
El abogado José Luis Rey, quien defiende a Cantallops, pidió al juez Jiménez el secuestro del libro de guardia de la seccional Segunda de ese 19 de marzo de 2006, para que se busque si se dejó constancia de quién llamó para avisar de lo que había sucedido con Iván.
Otro testigo que declaró fue Gustavo González, quien ahora es colectivero, pero el día del hecho era policía y trabajaba también como vigilador en Power. Él relató que fue uno de los primeros en llegar al sitio donde Iván quedó tirado luego de la pelea con Ruiz y Cantallops.
Finalmente, fue citado el oficial Walter Cantero, quien era el otro oficial de turno de la comisaría Segunda esa madrugada. La respuesta más recurrente a la que apeló fue: “No me acuerdo”. Le leyeron entonces las actuaciones que firmó y en la que precisó que había sido él quien con dos colegas fue hasta el boliche luego de enterarse de que allí se había registrado un incidente con un herido.
Cantero también aseguró en su informe que Power estaba cerrado y nadie los atendió. Según los papeles que firmó, también fue al hospital y allí le dijeron que Mercol estaba muy grave.
Terminada la ronda de testigos prevista para la fecha, el juez Jiménez dispuso la realización de un careo entre los oficiales Bueno, Zuk y Cantero.
Convocó a Zuk y a Cantero, porque ambos declararon que, sin haber estado juntos, hicieron lo mismo el 19 de marzo en los mismos horarios, incluso a bordo del mismo móvil. Los dos se mantuvieron en sus dichos.
En el caso de Bueno, la convocó para que se aclare un punto: ella dice que cuando llamó a la comisaría Segunda para avisar no sabía qué había pasado con Iván en el boliche. Es más, manifestó en su declaración que desconocía totalmente que había sucedido una pelea. En cambio, Cantero afirma que Bueno cuando se contactó telefónicamente ya le adelantó que en Power había ocurrido un enfrentamiento y que uno de los protagonistas estaba grave. Ninguno de los dos se desdijo.

El Gobierno reconoció la inflación más alta desde 2002 y el estancamiento económico

(yamisiones.com)  El Presupuesto dado a conocer este lunes refleja las previsiones oficiales para 2015, pero corrije las estimaciones para el año en curso: el PBI crecerá sólo 0,5% y la inflación será de 21,3%.

Según la presentación del Presupuesto 2015 que hizo el Gobierno este lunes, la economía argentina crecerá solamente un 0,5% este año, en medio de un estancamiento de la actividad por la elevada inflación y un bajo nivel de inversiones que podría empeorar tras el default de deuda.
El cálculo del año pasado pautó un crecimiento económico de 6,2% para 2014. El ministro de Economía, Axel Kicillof, argumentó que este recorte en las estimaciones de PBI se debió a la caída de demanda externa por los productos argentinos. "Los analistas esperaban que 2014 sea el año de la recuperación, pero nos encontramos con un segundo semestre sumido en el pesimismo y los productos argentinos están sufriendo este debilitamiento", indicó el jefe del Palacio de Hacienda a los legisladores.

Los funcionarios de Economía recalcularon en $8,21 por dólar el tipo de cambio promedio para este año, cuando éste había sido estimado en 6,33 pesos. A los 21 días de transcurrido el corriente año ese pronóstico oficial para la divisa norteamericana fue pulverizado por la devaluación que llevó en enero pasado al dólar a 8 pesos.

La inflación argentina, una de las más altas del mundo, alcanzaría en el 2015 un 14,5% desde el 21,3% previsto para el 2014. La tasa de incremento de precios minoristas estimada por el proyecto oficial es la más elevada desde la salida de la convertibilidad en 2002, aunque igual en estos porcentajes luce excesivamente baja.

EL GOBIERNO ADMITE PARCIALMENTE LOS EFECTOS NEGATIVOS DE LA DEVALUACIÓN Y EL DEFAULT SOBRE LA ECONOMÍA

La inflación acumulada entre enero y agosto, según el reformado IPC Nacional Urbano del INDEC, alcanza un 18,2%, cuando falta contabilizar todavía lo que aumente en el último tercio del año. En tanto, el IPC Congreso, que promedia mediciones de consultoras privadas y de entes estadísticos distritales, sumó en los ocho primeros meses de 2014 un 27,5 por ciento.

En cuanto a la inflación, Kicillof confió que para 2015 espera que "continúe la desaceleración que se viene expresando en los últimos meses". Aseguró que "a partir de marzo hay una reducción de los precios que se consolida en junio y se prolonga en agosto".

Lo mismo ocurre con las previsiones de crecimiento para este año: el mediocre 0,5% de incremento del PBI, por debajo del 1,5% de crecimiento vegetativo de la población, refleja un nítido estancamiento, que parece optimista frente al 2% de contracción anual que reflejan estudios privados. Incluso, los datos del INDEC ya mostraron un receso de 0,2% interanual en el primer trimestre del año, que se suma a la caída de 0,5% del último trimestre de 2013 respecto de igual período de 2012.

El "sinceramiento" oficial también se reprodujo en las estimaciones de la balanza comercial, que registrará en 2014 un superávit de u$s7.594 millones, una caída de 25% respecto de los u$s10.124 millones que fueron aprobados el año pasado en la ley de Presupuesto 2014.

La recaída en cesación de pagos a partir del 30 de julio último añadió un nuevo factor que obstruye la recuperación de la economía que afecta directamente sobre la posibilidad de atraer inversores del exterior. Este lunes, el dólar informal –a $14,47- mantiene una brecha por encima del oficial, a $8,48 al público.

El gobierno nacional elevó además a $1.162.812,5 millones ($1,26 billones) la recaudación acumulada para los doce meses de 2014, desde el pronóstico inicial de 1.097.316 millones de pesos.

Cuotas del Iprodha seguirán siendo la opción más barata del mercado inmobiliario

El gerente del Instituto Provincial de Desarrollo Habitacional (Iprodha) Carlos Descotte, desestimó de plano las versiones que anticipan un “cuotazo” y aclaró que los aumentos que se aplicarán en la gran mayoría de los casos no superan los cien pesos. Detalló que actualmente hay unos 35 mil adjudicatarios, de los cuales 3.200 pagan menos de 100 pesos y otros 7.500 pagan entre 100 y 200 pesos de cuota.  Los adjudicatarios más nuevos son los que más pagan, son 1.500 personas que abonan algo más de 1.100 pesos mensuales.
Para la gran mayoría de los beneficiarios del Iprodha, más de 32 mil de los 35 mil totales, los aumentos no superarán los 90 pesos y en los menos de tres mil casos restantes, las subas irán de 91 a poco más de 15 pesos.
Descotte aclaró que la política de actualización de cuotas que maneja el instituto toma en cuenta la variación de los salarios y que si en cambio se basara en los costos de los terrenos o de la construcción, las subas en las cuotas hubieran sido mucho más abultadas. “El aumento de costos que manejamos para construir nuevas viviendas es significativamente mayor al aumento de las cuotas de las que ya entregamos. Nuestros aumentos nunca superan el aumento promedio del empleado público, porque mucha de nuestra clientela es de ese sector. Generalmente hacíamos una suba por año, pero como este año hubo un desdoblamiento en casi todas las paritarias, nosotros desdoblamos también nuestro aumento, la parte más grande en febrero y una menor ahora en noviembre, teniendo en cuenta que la mayoría de los sueldos aumentó en agosto”.
Resaltó que en 10 o 12 años las cuotas del Iprodha no aumentaron, desde inicios de los 90 hasta 2005, cuando empezaron a aumentar muy despacio. “Desde ese momento la política es acompañar aumentos en ingresos, porque si acompañáramos los costos de la construcción, en este momento la mayoría de las cuotas estarían por encima de los 3000 pesos”, aclaró.
Siempre salarios nunca construcción o tierra que aumentó más de 5 mil por ciento en 10 gracias a una especulación de propietarios que tienen la tierra a la espera de que algún día el iprodha se las compre. Construcción más de 40% por año.
Anticipó además que el año próximo se entregarían las primeras viviendas del barrio Itaembé Guazú. “Lo que más demora son las obras de infraestructura. Parecen muy adelantadas las viviendas, pero falta la infraestructura que es lo que más demora y lo más caro. En ese lugar habrá obras básicas, veredas, asfalto y equipamiento urbano como escuelas, salas de salud un hospital. Fue una urbanización muy bien planeada, quizá es la primera vez, salvo el ejemplo de Villa Cabello, que el Iprodha puede planificar desde cero”, señaló.

16 de septiembre de 2014

A 38 años: “Noche de los Lápices”, un crimen emblemático contra la juventud que peleó por el boleto estudiantil

Estudiantes del Colegio Normal 3 de La Plata eran secuestrados hace 38 años por efectivos a las órdenes del entonces jefe de la Policía bonaerense, el coronel Ramón Camps, en la denominada “Noche de los Lápices”. Las víctimas eran militantes que habían participado en la movilización que un año antes había conseguido la implementación del Boleto Estudiantil Secundario (BES).
En agosto de 1976, la dictadura decidió suspender este beneficio con el propósito de identificar a los referentes del movimiento estudiantil que había encabezado este reclamo.
Así consta en un documento de inteligencia titulado “La Noche de los Lápices”, que años más tarde fue hallado en dependencias de la Policía bonaerense, y en el cual el comisario mayor Alfredo Fernández describe las acciones que se debían emprender contra estos jóvenes, “integrantes de un potencial semillero subversivo”.
La noche del 16 de septiembre -en coincidencia con el aniversario 21 del golpe de Estado que derrocó a Juan Domingo Perón- se inició un operativo conjunto de efectivos policiales y del Batallón 601 de Ejército para capturar a nueve jóvenes que tenían entre 16 y 18 años.
La mayoría de ellos integraba la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), una agrupación de superficie que estaba ligada a la organización Montoneros.
Claudio De Acha, María Clara Ciocchini, María Claudia Falcone, Francisco López Muntaner, Daniel Racero y Horacio Ungaro eran arrancados de sus domicilios en la primera jornada de esa acción criminal.
En tanto que el 17, los represores apresaban a Emilce Moler y Patricia Miranda, que estudiaba en el Colegio de Bellas Artes de La Plata.
Cuatro días después era detenido Pablo Díaz, quien formaba parte de las Juventud Guevarista, un grupo vinculado al Partido Revolucionario de los Trabajadores.
Todos fueron conducidos al centro clandestino de detención conocido como Arana, donde se los torturó durante semanas, y luego se los trasladó al Pozo de Banfield.
Moler y Díaz recuperaron la libertad tras permanecer varias semanas cautivos e ilegalizados en ese centro de detención ubicado en el partido de Lomas de Zamora.
Miranda también salió con vida de Arana, la trasladaron al Pozo de Quilmes y finalmente quedó alojada en la cárcel de Villa Devoto, a disposición del Poder Ejecutivo hasta marzo de 1978.
Gustavo Calotti, que había terminado el secundario un año antes, cayó en cautiverio el 8 de septiembre, y se lo considera un sobreviviente de estos hechos, ya que padeció la tortura junto a estos jóvenes.
El resto de estos estudiantes secundarios permanecen aún desaparecidos y componen la nómina de 232 de adolescentes secuestrados durante la última dictadura cívico militar.
En 1985, Díaz testimonió en el “Juicio a la Juntas” donde dio cuenta de sus padecimientos, y en base a sus vivencias, los periodistas María Seoane y Héctor Ruíz Núñez escribieron el libro “La Noche de los Lápices”, publicado ese año.
El libro dio origen a una película, que se estrenó en 1987 y se convirtió en un éxito de taquilla, mientras el Congreso sancionaba la Ley de Obediencia Debida como consecuencia de la rebelión carapintada que el teniente coronel Aldo Rico lideró contra el gobierno de Raúl Alfonsín.
Esa ley impidió en los años ’80 que el comisario Miguel Etchecolatz, autor material de estos secuestros y desapariciones, enfrentara la acción de la Justicia.
Tras derogarse en 2003 las leyes de Obediencia Debida y Punto Final, y los indultos dictados por el ex presidente Carlos Saúl Menem, se iniciaron los juicios de lesa humanidad y Etchecolatz recibió sentencias por varios crímenes.
Al ex policía se lo halló culpable junto a otros 15 represores en el juicio por los delitos cometidos en el Circuito Camps, un proceso en el que se investigó el caso de La Noche de los Lápices, además de otros crímenes perpetrados en los centros clandestinos de detención de La Plata y zonas cercanas.
Pese al trabajo del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), los cuerpos de las víctimas aún no pudieron ser identificados.
El ex cabo de la policía Roberto Grillo, que participó en el secuestro de los estudiantes le confió hace años a la familia Ungaro que debió “quemar los cuerpos de los chicos”, pero que él no los mató.
En reconocimiento a la lucha de este grupo de jóvenes militantes desparecidos se conmemora cada 16 de septiembre, desde el 2006 y por decisión del entonces presidente Néstor Kirchner, el Día de los Derechos de los Estudiantes Secundarios, un homenaje para que “los lápices sigan escribiendo” páginas en la tarea de establecer Memoria, Verdad y Justicia.

Hoy comienza el juicio por el crimen de Mercol a 8 años de su asesinato

(misionesonline.net) “Expectativas y ansiedad es lo que sentimos. Queremos saber qué es lo que va a decidir la Justicia”, sostuvo Mauricio Mercol, padre de Iván, a 24 horas del inicio del debate por la muerte de su hijo, ocurrida tras una pelea en el boliche Power, en marzo de 2006.
“Están acusados de haber matado sin intención. Habrá que ver cómo lo evalúan el juez y la fiscal. La prueba está clara: lo mataron estos chicos. Nosotros pensamos que no fue sin querer. Carlos Sebastián Ruiz, uno de los agresores, era entonces un estudiante avanzado de Medicina. Sabía perfectamente si se golpea a una persona y si se le tuerce el cuello, se la mata. Además, tenía conocimiento de artes marciales. No creemos que se les fue la mano”, añadió el hombre.
De acuerdo con Mercol, “si se completa el debate sobre el hecho, van a tener una condena. Por eso siempre trabajaron para plantear a la prescripción. De ahí destacamos la firmeza del juez Jiménez para sacar el juicio”.
Carlos Sebastián Ruiz fue compañero de colegio de Iván Mercol. Hoy es médico y trabaja en Comandante Andresito. Diego Cantallops era amigo de Ruiz; trabaja en la Entidad Binacional Yacyretá y reside en Posadas.
Mauricio ratificó que la pelea surgió por una cuestión de celos y que el motivo de la discordia era una joven. “La chica fue novia de Ruiz por un año. Cortó la relación con él un mes antes del hecho. Después empezó a conocer a Iván, con quien iba a la facultad. Esa mañana, porque ya eran las 6, las luces del boliche estaban encendidas y la gente estaba saliendo, estas diferencias desataron el ataque de Ruiz y de Cantallops”, sostuvo Mauricio en declaraciones a Radio Libertad.
“Iván no pegó nunca una trompada, porque lo atacaron de atrás, en un pasillo oscuro. No tuvo chance de defenderse. Incluso uno le pegó con una copa”, remató.